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sábado, 3 de noviembre de 2012

{Drabble} 3. Color - Tabla I




Título: 3. Color (Tabla I de Drabbles).
Personajes/Pareja: JaeJoong, Yunho, de pasada Junsu, Yoochun y Changmin.
Rating: PG.
Género: Romance.
Resumen: Antes.
Disclaimer: Por mucho que me gustaría lo contrario, se pertenecen a ellos mismos.

Era Viernes y JaeJoong estaba preocupado. No porque lo fuera, sino por otro motivo muy diferente. Llevaba todo el día fijándose en aquel que habían denominado como líder del grupo a pesar de que era unas semanas menor que él mismo. Se movió incómodo repitiendo los pasos de una coreografía que le estaba costando más de lo que debería mientras miraba su espalda. Junsu y él lo hacían como si fuera la cosa más fácil del mundo, como si la música los poseyera y de repente todo fuera fácil. Sin embargo para él era muy diferente. Respiró hondo y frunció el ceño cuando Yunho se giró para mirarlo. No tenía buen color, estaba pálido y podía notar desde donde se encontraba que el sudor que perlaba su frente no era el habitual, por mucho que llevaran horas entrenando.

—Nos tomamos un descanso.
—Todavía no hemos terminado, Jae. —respondió el líder mirándole con el ceño fruncido.
—Cinco minutos, siento que las piernas se me van a caer a pedazos.

Yunho asintió al final y vió cómo los bailarines desaparecían. No le hizo falta más que una pequeña mirada para que sus tres amigos le dejaran a solas con el líder que se encontraba junto al banco donde tenían sus cosas pasándose una toalla por el cuello retirándose el sudor. Jaejoong se acercó hasta allí con el ceño ligeramente fruncido y se detuvo a unos pocos pasos a su derecha viendo cómo Yunho le ignoraba. Si había algo que odiaba por sobre todas las cosas es que no le hicieran caso y él lo sabía mucho mejor que los demás. Se movió incómodo, de un lado para otro, hasta que finalmente se movió hacia delante y tiró de él para que se agachara, depositando un beso en su frente que quizá duró más de lo que debería. 

—¿Qué se supone que haces? —masculló el hombre echándose ligeramente hacia atrás.
—Ver si tienes fiebre.
—¿Q...é?
—¿Acaso crees que había alguna otra intención? —preguntó JaeJoong con una sonrisa irónica en los labios mientras se cruzaba de brazos. —Los labios de una persona son una de las zonas más sensibles precisamente para asegurarse de dos cosas... una, que la comida que das al bebé no está demasiado caliente que directamente está relacionado con lo que acabo de hacer. —el más mayor apoyó entonces las manos en las caderas y le miró con una amplia sonrisa. —Y tienes fiebre, así que ya puedes ir diciendo a todo el mundo que nos vamos a casa a descansar o te juro que te haré tal boicot que se te van a quitar las ganas de todo.
—¿Me estás chantajeando?

La discusión siguió y siguió, incluso cuando llegaron de vuelta los bailarines, pero ya estaban acostumbrados a aquello y también sabían perfectamente quién iba a ganar. Lejos quedó la segunda razón que JaeJoong no había dicho, pero no lo hizo ese sabor de la piel de Yunho que se quedó en sus labios y que no consiguió quitarse en toda la noche. 


Título: 3. Color (Tabla I de Drabbles).
Personajes/Pareja: JaeJoong, Yoochun, nombrados Yunho y Junsu.
Rating: PG.
Género: Romance.
Resumen: Ahora.
Disclaimer: Por mucho que me gustaría lo contrario, se pertenecen a ellos mismos.

—Acabarás por hacer un surco en la alfombra, Jae.

Yoochun apartó la mirada de la televisión para fijarla en su mejor amigo que no dejaba de moverse de un lado para otro como si le estuvieran persiguiendo los mil perros del infierno. Fuera era de noche ya, lo que hacía que solo predominara el color oscuro, dentro las luces iluminaban el lugar con claridad mostrando los tonos pastel que había elegido para su salón. Sobriedad y elegancia, junto con comodidad era lo que había buscado cuando por fín se había decidido por un lugar para llamar hogar aunque cuando estuviera trabajando muchas veces no pudiera siquiera dormir en su cama. Jaejoong observó una vez más por la ventana y después se acercó hasta el sofá junto a su soulmate dejándose caer.

—Está enfermo.
—Ajá.
—Está por todos los fanclubs y sin embargo se ha ido a la mierda esa de la SMTown.
—Mmm.
—Tiene mal color, lo he visto en la entrevista... —se movió incómodo en el sofá y se fue a incorporar una vez más, pero la mano de Yoochun sujetándolo por el brazo se lo impidió y se volvió a girar hacia él. —No va a parar hasta caer exhausto, seguro que se desmaya o vete a saber qué.
—Es mayorcito para saber lo que está haciendo, Jae.
—Tú sabes cómo es. Se va a esforzar al máximo,  todo por su puta idea de responsabilidad y lealtad.
—¿Y qué vas a hacer? ¿Plantarte allí? —preguntó Yoochun y se arrepintió prácticamente en el acto al ver la mirada de Jaejoong. —No puedes hacerlo.

El silencio los recorrió entonces, envolviéndolos, en un duelo de mirada. El color oscuro de ambas brillaban con decisión. Yoochun mostrándose todo lo calmado que podía, intentando contener las ganas de hacerle ver que no podía hacerlo aunque fuera obligándolo a ello, echando de menos a Junsu en ese momento porque entonces serían dos contra uno. Jaejoong intentando centrarse en que no podía hacerlo aunque quisiera. En que tenía una serie de responsabilidades y un avión que tomar rumbo a la India en apenas unas horas. Sin embargo estaba desesperado.

—Oh, maldita sea. —terminó por decir, revolviéndose el pelo que tenía reflejos de color cobrizo mientras que finalmente miró a  su amigo de nuevo. —Ni siquiera le dije la segunda razón de por qué los labios son tan sensible...

Si a Yoochun le sorprendió esa última declaración no lo demostró, simplemente le pasó el brazo por los hombro y Jaejoong terminó por apoyarse contra él mientras se quedaban en silencio mirando la televisión... o mejor dicho, viendo los colores que aparecían en la pantalla porque ambos estaban metidos en sus propios pensamientos sobre esa segunda razón de por qué los labios son tan sensibles.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

{Drabbles} 2. Soledad - Tabla I

Esta vez viene con sorpresa: Dos viñetas diferentes. Dos visiones distintas de la Soledad.




Título: 2. Soledad (Tabla I de Drabbles).
Personajes/Pareja: Junsu.
Rating: PG.
Género: Pensamientos.
Resumen: Su última noche antes de volver a Corea tras la Tarantallegra World Tour.
Disclaimer: Por mucho que me gustaría lo contrario, se pertenecen a ellos mismos.

Era el más independiente de todos ellos a pesar de que pudiera parecer todo lo contrario. Había sido el primero en levantarse cuando los cimientos de lo que habían construido se tambaleó por su decisión de marcharse de la empresa que les había visto “nacer” como artistas. El primero en ponerse a trabajar arrastrando con él a sus otros dos compañeros evitando que se hundieran en las sombras de la melancolía y de la soledad. Había mucho que hacer, demasiado. Tanto que en ocasiones se preguntaba cómo había sido capaz de levantarse y seguir hacia delante cuando, en realidad, lo único que quería en ocasiones era llegar a su casa, cerrar los ojos y simplemente desaparecer. No lo había hecho por orgullo, porque sabía perfectamente que no necesitaba a una gran compañía detrás para poder llegar hasta lo más alto. Solo tenía que volar y hacer lo que mejor sabía hacer: cantar.

Aquella noche lo había demostrado una vez más. Todos los reconocimientos se lo recordaban día tras día. Era el mejor en lo que hacía y todo había sido gracias al esfuerzo que ponía detrás de los resultados más visibles de su trabajo. No le gustaban las personas que no se esforzaban quizá porque él había tenido que trabajar duro para estar donde se encontraba. Incluso más de lo que la gente podía imaginar. En dos momentos de su vida había creído que todo por lo que había luchado se iba a terminar por causas que prefería no recordar, pero sin embargo no había sido así. No, él había luchado y por esa razón aquella gira mundial que acababa de terminar había llegado a buen fin.

Se encontraba apoyado en la barandilla del hotel en el que se quedaba en aquel país donde hablaban un idioma que no terminaba de entender salvo palabras sueltas. Tan extraño, tan diferente, y que sin embargo le agradaba quizá porque tenía una cierta musicalidad. Miró hacia delante, observando los edificios que no dejaban ver con claridad toda la belleza que tenía aquella ciudad que era la segunda vez que pisaba y frunció el ceño, porque en el fondo había algo que le faltaba estando allí. La soledad estaba pesando sobre sus hombros como una losa demasiado pesada que no podía mover. Como si le hubiera convocado, el móvil comenzó a sonar y sus labios se curvaron de manera instantánea al ver el nombre de la persona que se había molestado en marcar su teléfono a pesar de la distancia.

—Oh, Chun-ah... —esbozó una sonrisa más amplia. —Estoy bien, aunque un poco aburrido. No, no puedo dormir, aquí son... —miró el reloj de pulsera. —Las tres de la mañana. Ajá...

Se giró entonces para adentrarse en la habitación con el alma un poco más ligera, porque a pesar de ser uno de los mejores cantantes del mundo, un verdadero genio, había algo que necesitaba por encima de todo: la compañía de sus verdaderos amigos que impedían que se ahogara en las garras de esa soledad, esa soledad que a veces provocaba que no estuviera seguro de sí mismo y de sus decisiones.

Título: 2. Soledad (Tabla I de Drabbles).
Personajes/Pareja: JaeJoong.
Rating: PG.
Género: Pensamientos.
Resumen: La soledad pesa... incluso rodeado de gente.
Disclaimer: Por mucho que me gustaría lo contrario, se pertenecen a ellos mismos.

Sentirse solo en mitad de la gente era algo que JaeJoong conocía demasiado bien. Sentir que le arrebataban el aliento y la soledad le atacaba sin compasión, destrozando por completo todo lo que había a su alrededor y haciendo que buscara de forma desesperada que hubiera alguien a su lado que realmente importara, personas que fueran algo más que rostros de los que muchas veces no recordaba su nombre. A veces creía que todo era debido a lo que pasó cuando era pequeño, porque en el fondo no dejaba de recordar que su madre lo abandonó y que fue otra familia lo que lo acogió en su seno. No era algo que fuera demostrando y de cara para fuera era lo bastante adulto, maduro, frío como para hacer que todo el mundo pensara que se encontraba bien. Al menos eso era lo que le gustaba pensar.

Arrugó brevemente la nariz en un gesto de desagrado mientras miraba la copa de vino que se encontraba a su lado. No llevaba mucho bebido, pero también eran apenas las once de la noche. Había estado navegando por el ordenador buscando información. Era una de sus tantas costumbres extrañas: skaltear a los que los skalteaban. Sabía que si en ese momento twitteaba, tendría contestación casi en el acto y eso le hacía sentir menos solo, pero no era lo que necesitaba. Ni siquiera tenía a JiJi en el piso, con lo que le gustaba molestar a ese gato, pero con el rodeaje de la serie que había terminado ya no había tenido tiempo para cuidarlo y se lo había dejado a una de sus hermanas. Y lo que le había costado que lo hiciera. Quizá fuera buena idea ir mañana a recogerlo.

—Me aburro.

Apoyó el rostro en los brazos cruzados que se encontraban apoyados en la mesa delante de él y arrugó una vez más el ceño mirando la pantalla y ese video en youtube de una presentación de hacía demasiados años. ¿Esos eran ellos? A veces le sorprendía lo que habían cambiado y se le hacía un nudo en la boca del estómago. No solo era la soledad la compañía que tenía esa noche, no, también era la melancolía. Ambas solían venir de la mano para hacerle añorar un tiempo que sabía demasiado bien que había terminado. Un momento en su vida que había quedado atrás por decisiones que no se arrepentía de haber tomado. Y sin embargo no podía evitar echarlos de menos.

Negó, no era el momento. Se incorporó entonces para andar. Simplemente andar por su casa. Era de esas cosas que conseguían tranquilizarlo y calmarlo lo suficiente como para poder seguir hacia delante después. Se llevó la copa de vino consigo hasta terminar de nuevo sentado, esta vez en el sofá mientras jugaba con esta. Ese silencio era de lo más terrorífico, el saber que no había nadie más en la casa le hacía sentirse como si fuera la única persona sobre la faz de la tierra. Esa sensación aumentaba cuando caía la noche e incluso los ruidos de sus vecinos se esfumaban, los pocos que se escuchaban. Miró el móvil como si de esa manera fuera capaz de transmitir un mensaje telepático para que alguien lo llamara. Y entonces, frustrado, decidió que al menos conseguiría un poco de atención de sus fans.


Dos minutos más tarde sonrió cuando pudo ver el efecto que una simple selca podía conseguir y gracias a esas personas, que en realidad no conocía, se sintió un poco menos solo.



domingo, 23 de septiembre de 2012

{Drabble} 1. Café - Tabla I



Título: 1. Café (Tabla I de Drabbles).
Personajes/Pareja: A vuestra imaginación.
Rating: PG.
Género: Romance.
Resumen: Una mañana de domingo cualquiera.
Disclaimer: Por mucho que me gustaría lo contrario, se pertenecen a ellos mismos.


¿Qué hora era? No estaba del todo seguro, pero se estaba demasiado bien entre aquellas sábanas. ¿Cuánto hacía que no tenía nada que hacer? ¿Realmente nada que hacer? Había perdido la cuenta. ¿Semanas? ¿meses? ¿años? Por fin había conseguido tener esos días relajados que tanto necesitaba. Se giró entonces, notando el vacío a su lado y dejó escapar un pequeño suspiro cargado de desilusión. Se había ido ya. Sabía que no podía pedir más que visitas como aquella: una noche en exclusividad antes de volver a separarse. Eso no quería decir que le gustara, que no le doliera, que no necesitara mucho más. Le hubiera gustado poder decirle que le quería en su cama a todas horas, todas las noches, todos los días, durante semanas si fuera necesario. En ocasiones se le pasaban ideas extrañas, como el secuestrarlo y atarlo, pudiendo de esa manera disfrutarlo siempre que quisiera.

Sabía que no podía hacerlo. Y eso era algo que lo frustraba. Se estiró entonces, con las manos por encima de la cabeza hasta que chocaron con el cabecero de la cama y finalmente se incorporó dejando que la sábana se deslizara por su cuerpo hasta caer en una madeja informe en el suelo. No se molestó en vestirse mientras se dirigía hacia el baño. Apenas unos minutos más tarde el agua de la ducha caía sobre su cuerpo. Había dudado por un momento si dársela entonces o esperar un poco más para poder aprovechar su olor aún en su cuerpo, mientras desayunaba, después de la noche que habían pasado. Su cuerpo se encontraba dolorido, pero saciado. Era esa sensación que tenía de cuerpo flojo, como si estuviera caminando entre nubes. Negó para sí, notando cómo el agua iba retirando el cansancio y también las pruebas de lo que había pasado entre esas cuatro paredes.

Salió de la ducha entonces, secándose el pelo con una toalla tras haber hecho lo mismo con el cuerpo, dirigiéndose hacia su habitación. No había ni rastro de su visita nocturna, lo que provocó que arrugara brevemente la nariz en un gesto molesto. Ni siquiera se había molestado en despedirse. Ni una nota, ni un beso, ni un mensaje al móvil aunque fuera. Sabía que no tenían una relación al uso, pero al menos esas cosas...

—Pensé que lo necesitarías para despertar. —comentó una voz tras de sí -su voz- al tiempo que le tomaban por la cintura apretándolo contra su pecho, sintiendo la calidez de su piel desnuda. Una taza de café apareció delante de sus ojos, haciendo que su olor a recién hecho le provocara una sonrisa.
—Qué bien me conoces. —contestó, tomando la taza llevándosela a sus labios para dar un sorbo y estando a punto de derramarla cuando sintió esos labios recorriendo de forma lenta su cuello haciendo que sus ojos se cerraran y estuviera a punto incluso de ronronear.
—Tengo todo el día libre... —susurró y sus palabras le erizaron toda la piel con las promesas que insinuaba, mordisqueando entonces su oreja. —¿Qué te parece si volvemos a la cama?

¿Se podía pedir algo más? Una mañana de domingo, una taza de café, una cama medio deshecha y la persona que le había robado el corazón tumbado a su lado. Pronto las risas llenaron el lugar hasta que fueron sustituidas por gemidos y por jadeos, por el roce de piel contra piel, de promesas a media voz y de besos robados con sabor a cafeína.

Actualización I





Hace años, muchos años, en un lugar muy lejano… En realidad no, pero es que quedaba bien comenzar así. Como iba diciendo, hace tiempo cuando me movía por LJ y demás lugares había algo que me llamó mucho la atención y en lo que no participé por falta de ¿tiempo? ¿motivación? Un poquito todo. Son las “denominadas tablas de viñetas” o de drabbles, que viene a ser algo similar. Como podéis ver el blog está bastante vacío y he pensado lanzarme a hacer mi propia tabla y ver qué sucede. Realmente las palabras no son originales, hay en mil lugares similares, pero quería probar para ver qué salía. Son relatos bastante cortos, tengo últimamente las Musas que van y vienen… y creo que podría ser interesante ir haciéndolas poquito a poco e ir rellenando esto.

Es una forma, como otra cualquiera, de hacer que despegue El Tapiz.

Pronto, además, espero poder traeros por aquí un par de seriales que tengo en mente. De uno de ellos tengo el Prólogo, del otro alrededor de 8 capítulos más o menos. También tengo otro oneshot escrito y otro a medias que no sé si no se va a terminar en convertir en otro serial.

Como veis ideas hay, el problema es que las Musas se han tomado unas pequeñas vacaciones después de “Guilty Intention”, supongo que fue demasiada presión.

¡Muchas gracias por pasaros por aquí y por la oportunidad que le habéis dado al blog!

Lyenever, la Tejedora de Sueños

domingo, 16 de septiembre de 2012

Drabbles

Pequeñas escenas de menos de mil palabras.

Tabla I
1. Café2. Soledad3. Color
4. Cenicero5. Sonrisa6. Mar
7. Foto 8. Sexo9. Chichón
10. Silencio11. Hospital12. Tacones
13. Amigo14. Cacahuetes15. Manos
16. Agridulce17. Sueño18. Viaje
19. Música20. Pijama 21. Sueño

 

Hilos Tejidos